Es un automóvil pequeño, de estética agradable, con buena terminación tanto en la carrocería como en el interior, que impresiona bien en general, destacándose en particular en algunos aspectos que detallaremos a continuación.
GM Uruguay puso a nuestra disposición el modelo LT 1.0 SP, dotado de un motor naftero de 1.000 cc., de 4 cilindros. El primer impacto al subir, es el de la amplitud interior. Genera la sensación permanente de estar a bordo de un auto de un segmento mayor. Los asientos delanteros son cómodos, y permiten ajustes hasta encontrar la posición adecuada. A pesar de tener un rodado pequeño de 13”, es muy buena la altura con respecto al piso, por lo cual el ascenso y descenso resultan sumamente cómodos, cosa que no siempre sucede con vehículos de neumáticos más grandes. El espacio para las piernas de los pasajeros de atrás, es correcto, aún con los asientos delanteros muy desplazados. La altura del techo, es buena, con lo que se evitan incomodidades a las personas de gran estatura. Las dimensiones del baúl, son las normales para este tipo de automóviles.



Están bien distribuidos los portaobjetos, así como los comandos del ventilador, de las entradas de aire y del aire acondicionado. Los instrumentos ubicados en el centro del panel, son de buena lectura, y mejor aún con la luz encendida.
Es muy eficiente la dirección hidráulica, igual que la palanca de cambios, de buena precisión. También es correcta la distribución de los parlantes de la radio, y eficaz el aire acondicionado. Es ingeniosa la solución del apoyapie, que está colocado aprovechando la curvatura del pasaruedas. Resulta cómodo, una vez generada la costumbre de utilizarlo.
Como aspecto negativo, encontramos que los parantes delanteros del techo, son algo más gruesos de lo habitual. Generan un campo no visible más amplio de lo recomendable.
Todo el material plástico, es de buena calidad. Con buen encastre, tiene aspecto de solidez, y en ningún momento se escucharon sonidos de vibración, ni siquiera en caminos muy irregulares.
Con el auto en movimiento, inmediatamente surge tal vez uno de los mayores atributos del Spark: el silencio. Prácticamente, con el motor moderando, no se escucha el sonido del motor, a tal punto que es posible intentar encenderlo nuevamente. Tal vez sería importante dotarlo de un seguro de arranque, para evitar dañar el motor de arranque o la corona.
Su comportamiento dentro del tránsito es muy correcto. Sin perder de vista que contamos con un motor de 1.000 cc., resulta sumamente ágil sin encender el aire acondicionado, pero aún con él en funcionamiento igualmente lo ubicamos dentro de valores normales.
Los frenos, algo celosos al tocar apenas el pedal, responden bien. En alguna frenada violenta, el auto intentó cruzarse levemente, pero en general funciona adecuadamente y es confiable.
También la suspensión está bien calibrada. Es firme sin ser extremadamente dura, y no genera ruidos ni golpes transitando por calles irregulares. En ruta, se comporta bien en curvas tomadas a velocidad, sin inclinarse demasiado. Si bien es un auto relativamente alto, con el centro de gravedad elevado, se compensa con el rodado de 13”, haciéndolo muy estable.
El motor es muy dúctil. Hablamos anteriormente de su agilidad, a la hora de pedirle respuestas rápidas. Pero también en bajas revoluciones tiene un buen comportamiento. Se nota un torque interesante, pues es capaz de recuperar velocidad aún en 5ª marcha, a 2.500 rpm, sin someterlo a exigencia. En carretera, alcanza fácilmente los 120 km/h, sin elevar demasiado los niveles de ruidos, y sin percibir una sensación de marcha a velocidad. La radio se mantuvo siempre audible, a pesar de estar a bajo volumen.
Para finalizar, diremos que el sistema lumínico, funciona también correctamente. Se destacan los faros traseros, que son redondos y de gran tamaño, y los faros de reversa, ubicados en la parte inferior, en el amplio paragolpes trasero.
Fuente: Autoanuario

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